Cumpleaños: ¿qué sé yo?
De lo que soy, mucho lo he heredado, y de todo ese legado, una de las cosas que más caracteriza a nuestra estirpe es la de prescindir de la edad como factor a tener en cuenta a la hora tomar decisiones sobre nuestras vidas.
Fusco no comparte este rasgo lo que sin duda explica que entre las pocas cosas que nunca pasa por alto esté la fecha de mi cumpleaños.
Hoy es el día, y esta mañana, al llegar al baño después de los tumbos y tropiezos habituales, he encontrado un sobre apoyado en mi nueva máquinilla de afeitar recargable.
"Feliz cumpleaños"
(El perro en ocasiones es un tanto convencional)
Abro el sobre y sigo leyendo:
"Lees luego existes, y para celebrar que todavía no te has muerto quiero regalarte lo que sé que a ti más te gusta: un plan".
Y continúo:
"Plan: Este verano nos vamos a Francia. Nos hincharemos a rillettes de Guérande y a queso Saint Marcellin, beberemos vino Pouilly-Fuissé y cerveza Johannique. Y mientras recitas a Verlain y yo ladro en gascoñés rastremos los escenarios de infancia de tu francés favorito hasta que descubramos que no hemos descubierto nada y entonces, felices, regresaremos".
Ha acertado.
12 comentarios:
hacer planes... como ignorando que mañana podríamos no estar. es lo humano, necesitamos olvidarnos de lo incierta que es nuestra estancia aquí y hacer planes para poder seguir adelante.
¿Para olvidar?
¿Para poder seguir adelante?
Un poco pesimista el comentario pero muy interesante.
A mi no me gusta hacer planes ¿tengo mala memoria o es que no quiero avanzar?.
El vigía nos come la cabeza, lo que a mi me gusta mucho. ¿ Alguien sabe quién es ese francés tan interesante?
Felicidades!!!!!!!!!!
Hoy, aparte del dia del "amo" es tambien el día de Alicia y de Chi hiro.. ¡¡ Feliz no cumpleaños !!
No siempre me sale bien hacer planes.. mas bien, casi nunca.
Disfruto del día a día, quizá sea tambien un legado de familia, como lo de ser atemporal, que tambien comparto.
Los planes no son más que una manera de organizar nuestros deseos y, en algún momento, hay que sentarse y revisar cómo están los viejos y buscar alguno nuevo.
El cumpleaños es una fecha muy apropiada para la reflexión.
Muchas personas aprovechan ese día para llamarte y, por si tu te olvidas de alguna de tus circunstancias, estas llamadas sirven para recordar tu panorama vital.
Pues yo no estoy muy de acuerdo en que nuestra estirpe prescinda de la edad para tomar decisiones. De hecho, creo que es uno de los factores principales para clasificarnos en ese empeño social de mantenernos ordenados.
Hay una edad para creer en los reyes, para tener licencia de conducir, para enamorarse, para aprender a andar en bici, para tener hijos, para trabajar y para dejar de hacerlo, para votar, para usar minifalda,...y para millones de cosas más.
Cuando te saltas estas normas eres un personaje curioso a los ojos de todos pero deseado en la familia del vecino. Nunca en la tuya.
Si te despiertas una mañana y encuentras a tu abuelo con una serpiente tatuada en el pecho y dispuesto a acudir a una concentración de moteros ¿lo despedirías tranquilamente deseándole feliz aventura? ¿Y a tu hija de quince años?
Si al menos se fuesen juntos...
Me fascina la fotografía.
Llevo un buen rato mirándola con la música de fondo. Tampoco puedo dejar de escuchar la canción.
¿No la encontráis perfecta para un día de cumpleaños?
Voz dulce que acuna lento y se eleva como intentando calmar a otra grave y apresurada.
¿No es esa la sensación de un fin de cumpleaños?
Sí, celebro el estar vivo aunque lamento algunas cosas. No existe el día perfecto ni en los aniversarios y es estupendo de todos modos.
Envejezco empeñado en ser feliz y lo soy, a pesar de que alguna melodía pueda recordarme que sólo es mi empeño.
Las burbujas de la fotografía me dejan soñar y quiero ver en la luz que asoma, la luz que yo busco.
"Sé de lo que huyo aunque no sé lo que busco".
Un deseo: que nunca me falten mis burbujas, una luz y su melodía.
¡Sopla!
¿y el francés?
"Cásate:si por casualidad das con una buena mujer, serás feliz; si no; te volverás filósofo, lo que siempre es útil para el hombre."
Querido Sófocles, tengo un plan mejor:
Cásate y si por casualidad das con la persona adecuada, serás feliz; si no, siempre podrás divorciarte.
En cualquier caso, casado o no, puedes volverte cuando quieras filósofo, funcionario, repartidor de coca-cola o lector del vigía. Todo ello muy útil para cualquiera.
De lo que soy, mucho lo he heredado de ti...y me haces falta. Te extraño mucho, en muchos momentos y muchos días.
Ya nadie me trae chocolate para desayunar en la cama, ni se mete en ella conmigo cuando me acuesto para asegurarse de que rezo. De hecho ya no rezo, pero puedes estar tranquila porque no peco mucho tampoco.
Tú te has ido y el abuelo ha decidido que no oye bien y por eso habla poco. Así que también me he quedado sin mis mejores cuentacuentos.
He encontrado a algunos que me encuentran guapa pero nadie me ve tán linda como me veías tú. Y ya nadie me sisa los collares, ni envidia mis zapatos...
No me quejo, ni quiero ponerte triste.
La vida es generosa conmigo y yo trato de serlo también como tú recomendabas.
Sólo recordaba y, en este momento, sí que haría cualquier cosa por abrazarte. Seguro que tú también.
¡Feliz cumpleaños!
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