jueves, agosto 23, 2007

Despedida a las sombras definidas





Se acaba el verano y se inicia una nuevo curso sembrado de propósitos.

Tomo una libreta y escribo: aprender a tocar el acordeón, hacer submarinismo, compartir piso con novia, comer más pescado, bajar tres kilos, aumentar tres centímetros, abrir el correo a diario, averiguar si tengo abdominales...

Cuando acabo resulta una lista idéntica a la del año pasado. Me deprimo. Asumo que una vez más he elaborado mi ranking anual de intenciones fracasadas. Carezco de constancia.

-Fusco, ¿tú eres constante?

-Absolutamente, siempre que me tropiezo con una nueva y atractiva mestiza me enamoro de ella.

14 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Yo soy igual de constante que fusco.

6:19 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

La constancia está sobrevalorada y muy mal entendida.
Si cada año haces la misma lista de propósitos es una manera de ser constante y eso es, en mi opinión, precisamente lo que puede deprimir.
Yo me declaro inconstante, que no inestable, y reivindico mi derecho a proponerme lo que quiera completamente convencida y a cambiar de idea cuando ya no lo esté. Tengo convicciones de años, de días y de minutos; y me parece una estupidez dedicarle más tiempo del que requieren.
Como humana maravillosamente imperfecta que soy, reivindico también mi derecho a la pereza y al retraso mientras que no perjudique a otro con ello.
En toda tu lista de intenciones no encuentro nada de lo que dependa la estabilidad del planeta, sólo tu autoestima. Seguro que eres un gran tipo aun sin esos tres cms. y los tres kg de más serán una ventaja en las inmersiones submarinas.
Definitivamente me gustan aquellos que no confunden lealtad con constancia, ni la dedicación con la cabezonería.
El esfuerzo constante por algo que te interesa es una pasión y puede durar una vida.
El esfuerzo constante por algo que te compromete, también puede durar una vida, pero es un trabajo así que asegúrate, al menos, de que te lo paguen bien.

8:29 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Casi nunca me propongo nada, la vida propone: tomo una dirección u otra, según me parece.
Me equivoco a menudo.
Creo que es muy buena idea, así que para la vuelta al cole en solidaridad con las nuevas generaciones femeninas me propondré hacer una colección:
Una de tíos buenos.
A ver si logro ser constante.

11:25 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Otra foto muy buena. De donde las sakas?

12:03 a. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

No me gusta el título.
Preferiría una bienvenida a las sombras difusas.

9:24 a. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

“El amor no conviene a los perezosos
para existir en plenitud
exige gestos fuertes y precisos.”

11:28 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Las únicas personas que me agradan son las están locas: locas por vivir,locas por hablar,locas por ser salvadas.

7:57 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Esta vez me identifico con Fusco. Yo también soy constante en lo mismo que él.

El compromiso te puede hacer perder (como al amo), la pasión nunca (como al perro).

10:21 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Sí eres constante.. cada verano haces la lista de propósitos...

9:56 a. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

La falta de compromiso también puede hacerte perder y el exceso de pasión ha dejado sin dientes a más de uno.
Creo que lo ideal sería encontrar el equilibrio entre ambos.

12:22 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Como en todo, "la virtud está en el justo medio", que dijo Aristóteles.

¿Pero quién está en el justo medio?

Conociendo un poco a amo y perro a través de sus ciberpensamientos, estoy seguro de que ambos saben donde está la virtud, y en su cibervida radica precisamente en los extremos.

¿Será para que nosotros, sus incansables compañeros, la busquemos?

¿O será simplemente para vernos desde su torre de vigía?

12:40 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Nadie emocionalmente sano es capaz de mantenerse en el justo medio aunque tenga la certeza de que ese es el lugar adecuado.
Lo disfrutamos en ocasiones y en otras nos beneficiamos de los extremos.
Por eso mismo la constancia es imposible creo, salvo para los enfermos metódicos.
No sé si los habitantes de la torre del vigía pretenden que nosotros busquemos o simplemente observan. En cualquier caso, una cibervida es una opción muy cómoda de la que también participamos los demás.

1:46 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

¿y quién establece dónde están los extremos?

8:10 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

El método ayuda a la constancia.

10:18 a. m.  

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